ULTIMO MOMENTO

ALIADOS DE MILEI TOMAN DISTANCIA DE ADORNI Y CRECE LA TENSIÓN EN EL SENADO

La situación política de Manuel Adorni sumó un nuevo capítulo de incertidumbre luego de que sectores aliados al Gobierno comenzaran a marcar distancia y a cuestionar abiertamente su continuidad dentro del gabinete de Javier Milei. El malestar, que ya se hacía sentir en algunos despachos del Congreso, ahora alcanzó al Senado y amenaza con alterar el delicado equilibrio legislativo que el oficialismo necesita para avanzar con su agenda.

Según distintas versiones surgidas en el ámbito parlamentario, legisladores del PRO, sectores de la UCR y representantes de fuerzas provinciales ya no estarían dispuestos a respaldar automáticamente al Gobierno en iniciativas clave mientras persista la controversia que rodea al jefe de Gabinete. La creciente incomodidad política podría traducirse en un escenario más complejo para La Libertad Avanza a la hora de reunir votos en ambas cámaras.

El desgaste de Adorni se profundizó en las últimas semanas tras los cuestionamientos vinculados a su situación patrimonial y las explicaciones brindadas públicamente. La polémica generó críticas tanto de la oposición como de dirigentes que hasta hace poco integraban el núcleo de apoyo parlamentario del Gobierno. Incluso comenzaron a multiplicarse las voces que consideran que su permanencia se convirtió en un obstáculo para la gestión y para la negociación de proyectos estratégicos.

Mientras tanto, el oficialismo busca evitar que la discusión escale dentro del Senado, donde algunos bloques analizan impulsar mecanismos institucionales para exigir explicaciones o aumentar la presión política sobre el funcionario. La posibilidad de una sesión atravesada por el caso Adorni encendió alarmas en la Casa Rosada, que teme perder el respaldo de aliados considerados fundamentales para sostener la gobernabilidad.

Con este escenario, el Gobierno enfrenta uno de los desafíos políticos más delicados desde el inicio de la gestión. La decisión de sostener o no a Adorni ya no impacta únicamente en la imagen del funcionario, sino que podría redefinir las relaciones del oficialismo con sus socios legislativos y condicionar el futuro de los proyectos que Milei pretende impulsar en el Congreso durante los próximos meses.

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